¿Te vestirías de la misma manera para viajar al Polo Norte que para visitar una playa paradisíaca en el Caribe? Si tu respuesta es NO, entonces, ¿cómo esperas que una casa tenga la misma apariencia sin importar el clima? Esta pregunta me dio muchas vueltas cuando trabajaba para una inmobiliaria justo después de terminar mi carrera en arquitectura. Durante mis años de estudio en arquitectura, me enseñaron una forma específica de abordar proyectos, y desde mi perspectiva, creía estar preparada para cualquier desafío. Sin embargo, con el paso de los años, me di cuenta de que mi educación era insuficiente para enfrentar los retos que el futuro me deparaba.

Ese trabajo fue mi primera experiencia laboral, y aunque aprendí mucho sobre la construcción, también me hizo cuestionar si ese era el camino que quería seguir en mi vida profesional. La inmobiliaria construía casas con una rapidez asombrosa. Por la mañana, comenzaban la cimentación, y por la tarde, ya tenían una casa completa gracias a su diseño y construcción modular de concreto u hormigón. Este mismo diseño se repetía en climas templados, fríos o cálidos. Todas las casas compartían la misma cimentación, la misma puerta, los mismos materiales y los mismos acabados, así como las mismas expectativas de las personas de adquirir una propiedad bonita y a un precio accesible. En muchos lugares de América Latina, a este tipo de viviendas se les conoce como "casas de interés social".

El lado oscuro de un mal diseño.

¿Qué crees que sucedió con esa inmobiliaria? Pues, terminó enfrentando demandas legales y, con el tiempo, desapareció. Lo que ocurrió era previsible. La cimentación de las casas no se adaptó adecuadamente al tipo de terreno en cada ubicación. En áreas con suelos arenosos, todas las casas quedaron de cabeza cuando una lluvia lo suficientemente intensa dañó las cimentaciones que no habían sido diseñadas para ese tipo de suelo.

En lugares de clima extremadamente caluroso, las casas consumían una cantidad exorbitante de electricidad debido al uso constante del aire acondicionado. Esto llevó a que los vecinos se manifestaran, ya que no podían costear el elevado gasto necesario para mantener sus viviendas en funcionamiento.

Por último, en áreas con lluvias frecuentes y alta humedad, las casas comenzaron a experimentar problemas de moho. Las puertas y los muebles interiores se deterioraron, y se incrementaron los casos de enfermedades respiratorias relacionadas con esta situación. Como puedes imaginar, en varias ciudades surgieron problemas debido a que las viviendas no estaban diseñadas adecuadamente para hacer frente a las condiciones específicas de cada lugar.

¿Cómo afecta la orientación a la casa?

Adaliz, me parece que ha habido una confusión, y hasta ahora no se ha mencionado la orientación. Tienes razón, y mi introducción tenía un propósito específico. Cuando nos referimos a la orientación de un edificio, estamos hablando de la dirección en la que se ubica en relación a los puntos cardinales (norte, sur, este y oeste).

Al igual que diseñar una casa depende del tipo de terreno, clima, etc., la orientación es como elegir la ropa adecuada según si estás mirando hacia el norte, sur, este o oeste. Aquí te presento una analogía: imagina que estás en la playa, disfrutando del sol. Si el sol está detrás de ti, es posible que no te moleste mucho; simplemente te aplicas protector solar y listo. Pero, ¿qué ocurre cuando el sol está justo en frente al mediodía? Es probable que empieces a buscar tu gorra o sombrero y tus gafas de sol para protegerte, porque tener el sol directamente en la cara puede resultar incómodo. Lo mismo sucede con una casa. Debes saber cómo protegerla según su ubicación.

La orientación es un aspecto fundamental en el diseño sostenible, ya que puede tener un impacto significativo en la eficiencia energética, el confort y el rendimiento general de un edificio. 

Puntos claves para la orientación de un proyecto.

Muy bien, Adaliz, ahora tengo una comprensión más clara de la importancia de la orientación. Pero, ¿por dónde empiezo? No te preocupes, aquí te proporcionaré una base inicial. A medida que vaya generando más contenido en este sitio, iré complementando la información y podrás encontrar enlaces al final de este artículo.

En primer lugar, quiero ofrecerte una pauta bastante general. La orientación ideal para los edificios sería que, en el hemisferio norte, la fachada principal mire hacia el sur, mientras que en el hemisferio sur, la fachada principal mire hacia el norte. Esta recomendación es bastante general, y aunque sería ideal que todos los edificios pudieran seguir esta orientación, la realidad es que no siempre es posible. Por eso, te proporcionaré más información para que tengas a tu disposición una variedad de recursos que puedas aplicar en tus diseños.

Ganancia solar y control de calor

Mediante una orientación estratégica, podemos controlar lo que llamamos "ganancia", que se refiere a la cantidad de radiación solar absorbida por las superficies de un edificio o casa. En climas cálidos, nuestro objetivo es evitar que el calor penetre en la vivienda, por lo que resulta fundamental contar con mecanismos que impidan su ingreso al interior. Sin embargo, ¿qué ocurre en zonas frías? En estos casos, buscamos que el calor solar entre deliberadamente, maximizando así la ganancia solar para calentar pasivamente el espacio y, de esta manera, reducir la necesidad de utilizar calefacción artificial.

Teniendo en cuenta esta información, tu tarea consiste en visualizar la orientación de la fachada del edificio y tomar la primera decisión: ¿debe protegerse de la radiación solar o, por el contrario, debe permitir que entre el sol de manera estratégica?

Iluminación natural

¿A quién no le gusta contemplar el amanecer desde la ventana? Bueno, seguramente a aquellos que prefieren acostarse y levantarse tarde no les entusiasme tanto. Por esta razón, es de vital importancia conocer los hábitos de las personas que habitan en ese edificio o vivienda. Debemos proporcionar un uso cuidadosamente planificado de la luz natural para iluminar los espacios.

En términos generales, la estrategia consiste en ubicar ventanas y aberturas en los lados sur y norte del edificio, lo que permite una distribución más uniforme y natural de la luz a lo largo del día. Esto reduce la dependencia de la iluminación artificial y conduce a un ahorro de energía, además de crear un ambiente interior más agradable.

Exposición al viento

Recuerdo mucho el día que fuí a comer a un restaurante en Hong Kong, estaba de vacaciones con mi pareja y el estaba super emocionado por estar en esa ciudad. Era su sueño y lo estabamos viviendo juntos.  

Después de pasar horas recorriendo las calles, llegamos a un modesto restaurante de ramen. Buscábamos algo cálido y económico, ya que ambos estábamos tiritando de frío por no haber llevado la ropa adecuada. Nos ubicaron en la única mesa disponible, pero en cuestión de minutos, estábamos deseando irnos. ¿Qué ocurrió? Resulta que la única mesa libre estaba cerca de la puerta, y cada vez que alguien entraba o salía y se olvidaba de cerrar la puerta, nosotros quedábamos expuestos al frío. La puerta medio abierta aceleraba la velocidad del viento, ya que estaba orientada hacia la dirección de los vientos predominantes, y la sensación era peor que estar afuera.

Como puedes ver, la orientación del edificio puede influir en la exposición al viento y en los patrones de flujo de aire alrededor del mismo. En climas fríos, es esencial orientar los edificios de manera que se minimice la exposición a los vientos predominantes, ya que estos pueden ocasionar pérdidas de calor en el interior. Por otro lado, en climas cálidos, la orientación puede optimizarse para permitir una ventilación natural, reduciendo así la necesidad de utilizar aire acondicionado.

Vistas y contexto

No me extenderé demasiado aquí. ¿Existe alguna vista que valga la pena enmarcar? Si es así, ¡no dudes en hacerlo! Orientar el edificio de manera que pueda capturar vistas panorámicas deseables puede significativamente mejorar la experiencia de quienes lo habitan y conectarlos de manera especial con su entorno.


Estrategias de diseño pasivo

La orientación de un edificio es un elemento esencial de las estrategias de diseño pasivo que empleamos en la arquitectura bioclimática. La arquitectura bioclimática representa el fundamento clave para aquellos que desean crear espacios sostenibles y saludables. Al aplicar la orientación en nuestros proyectos, lo que estamos haciendo es aprovechar al máximo los recursos naturales para la calefacción, refrigeración e iluminación.

El diseño pasivo se enfoca en reducir al mínimo la dependencia de sistemas mecánicos, lo que resulta en una mayor eficiencia energética y un menor impacto ambiental.

Espero que hayas disfrutado de la lectura. Abordar un proyecto arquitectónico conlleva más complejidad de la que se menciona en este breve artículo. Continuaré añadiendo más información que podrás encontrar al final de este escrito. Si tienes alguna pregunta, estaré encantado de responderla y generar contenido adicional en base a tus inquietudes.

Un abrazo, 

Adaliz Sayago

Los siguientes contenidos complementan este artículo:

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