Introducción

El 29 de abril asistí a un Taller de la Industria en la Escola Sert, que me fascinó por su formato. Tres empresas tenían 20 minutos cada una para presentar sus soluciones, seguido de un intercambio directo donde, en grupos, dedicamos 40 minutos a resolver dudas con cada empresa, rotando hasta completar la sesión con las tres. Mi objetivo era claro: descubrir las últimas innovaciones del sector y entender las principales preocupaciones de los profesionales.

Al concluir el taller, un espacio de networking me permitió conocer a Marc y Julia, estudiantes del Postgrado de Arquitectura y Salud de la Escola Sert. Mi pregunta hacia ellos fue ¿por qué habian elegido estudiar ese postgrado? Marc me comentó que fue porque otro amigo se lo recomendó y le interesaban los temas de bioconstrucción y Julia era por una conciencia creciente sobre el cambio climático y los daños ambientales que causamos. Esta conversación me impulsó a reflexionar sobre la mentalidad necesaria para quienes nos dedicamos a la construcción, lo cual es la razón por la que escribo este artículo.

¿Por qué cambiar nuestra mentalidad?

Recientemente retomé la lectura de "Guía Básica de la Sostenibilidad" para crear un resumen destinado a mi canal de YouTube. Durante esta revisión, un apartado particularmente revelador abordó cómo ha evolucionado la formación del arquitecto en términos de sostenibilidad. Brian Edwards señala que aunque la sostenibilidad se empezó a enseñar como materia en 1970, inicialmente el enfoque predominante era el ahorro energético más que el desarrollo sostenible propiamente dicho. ¿Te resulta esto familiar?

Además, Edwards apunta que en la década de 1960, la educación en arquitectura predisponía a los estudiantes a delegar aspectos como la calefacción, la iluminación, el confort y el sonido a los entonces emergentes especialistas en mecánica y electricidad. Creo que aquí veo algunos fallos en la forma de pensar.

Como profesionales dedicados a la construcción y arquitectura, nuestra misión fundamental es mejorar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, este noble objetivo enfrenta desafíos significativos debido al alto consumo de materiales y energía tanto en la construcción como en la operación de edificios. La manera actual en que utilizamos los recursos del planeta es claramente insostenible y tiene un impacto adverso en el medio ambiente. Es imperativo, entonces, que reconsideremos nuestra forma de pensar y nuestra relación con la naturaleza.

El diseño sostenible emerge como una solución esencial, no solo enfocándose en minimizar el daño, sino activamente contribuyendo a la estabilización del planeta. Esto incluye limpiar el agua y el aire, conservar energía, expandir el uso de fuentes renovables, preservar la biodiversidad y utilizar los materiales de manera responsable y eficiente. Más allá de los beneficios ecológicos, la sostenibilidad también abarca la equidad social y la prosperidad económica, integrándose en un enfoque holístico que engloba todos los aspectos de la vida humana y ambiental.

Además, no podemos olvidar el valor de la belleza en la arquitectura, que enriquece y da significado a nuestros espacios, haciendo que la estética coexista con la funcionalidad y la sostenibilidad. Albert Einstein una vez dijo: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. Esta cita resuena profundamente en nuestro campo, donde pequeños cambios en el diseño pueden llevar a grandes contribuciones para la sostenibilidad del planeta.

Así que hoy te comparto algunos puntos que debemos tomar en cuenta para cambiarr nuestra mentalidad.

Enfoque holístico

El diseño holístico, también conocido como diseño completo del edificio, diseño integrativo o diseño integrado, representa un enfoque comprensivo en la arquitectura que busca armonizar todos los elementos del proyecto desde la fase de conceptualización. Este método valora profundamente las aportaciones de todos los interesados, incluyendo no solo a los clientes sino también, según el proyecto, a la comunidad del vecindario y otros grupos afectados directa o indirectamente por el desarrollo.

En esencia, el diseño holístico es un proceso colaborativo y multidisciplinario que implica la integración de diversas especialidades y perspectivas a lo largo de todas las etapas del proyecto. Este enfoque asegura que se consideren y se respeten las necesidades y expectativas de todos los participantes, lo cual fomenta un ambiente de cooperación y co-creación.

Aplicar el diseño holístico desde la etapa de conceptualización trae múltiples beneficios. Mejora la calidad de vida dentro del edificio, optimiza el ahorro de costos y aumenta la flexibilidad para futuras modificaciones. Además, permite una comprensión clara del impacto global del proyecto, asegura una funcionalidad operacional óptima, y potencia la productividad y la creatividad del equipo de diseño. Esta forma de abordar los proyectos no solo mejora los resultados arquitectónicos sino que también fortalece la relación entre la arquitectura y su contexto social y ambiental, contribuyendo a la creación de espacios que son sostenibles, estéticamente agradables y funcionalmente superiores.

Piensa circular no lineal

En el ámbito de la arquitectura y la construcción, es fundamental adoptar un enfoque circular en lugar de lineal. Este cambio de mentalidad nos impulsa a pensar en la creación y el uso de edificios de manera que los recursos puedan ser reutilizados y reciclados, en vez de ser consumidos y descartados. Al adoptar este enfoque, fomentamos un ciclo de vida sostenible para los materiales, lo que reduce significativamente el desperdicio y mejora la eficiencia de los recursos. Pensar de manera circular no solo beneficia al medio ambiente, sino que también promueve una mayor innovación y responsabilidad en la industria, asegurando que cada etapa del proceso constructivo contribuya positivamente tanto al entorno como a las sociedades que habitamos.

Considerar las 4 perspectivas del diseño

En el campo de la arquitectura sostenible, es esencial abordar el diseño desde cuatro perspectivas clave que permiten una comprensión integral del impacto y la eficacia de nuestros proyectos. Estas perspectivas son Rendimiento, Sistemas, Cultura y Permanencia.

Rendimiento

Esta perspectiva se centra en los aspectos medibles y descriptivos de un proyecto, tales como la eficiencia energética y la reducción del impacto ambiental. A través del análisis riguroso de hechos y estadísticas, proporciona una base sólida para dirigir y evaluar los resultados del diseño arquitectónico, asegurando que cada estructura cumpla con los objetivos de sostenibilidad previstos.

Sistemas 

Los sistemas en arquitectura son dinámicos y requieren una consideración continua de cómo interactúan entre sí y con el medio ambiente. Incluyen desde sistemas pasivos, como el sombreamiento natural y la ventilación, que no consumen energía, hasta sistemas activos que sí la requieren, como la calefacción y el aire acondicionado. También abarcan los sistemas vivos, como las cubiertas verdes, y los sistemas humanos, es decir, las interacciones entre las personas y el edificio. Optimizar estos sistemas contribuye a un ahorro significativo y a una mejora en la eficiencia ambiental del proyecto.

Cultura

 Esta perspectiva se enfoca en los elementos intangibles que influyen en el diseño arquitectónico, como los valores, las creencias, los rituales religiosos y la herencia cultural. La arquitectura vernácula, que se nutre de las tradiciones y técnicas locales, ofrece valiosas lecciones sobre cómo diseñar de manera más sostenible y respetuosa con el entorno cultural y social.

Permanencia

Finalmente, la perspectiva de la permanencia destaca la importancia de diseñar edificaciones que no solo sobrevivan el paso del tiempo, sino que sigan siendo relevantes, funcionales y cuidadas por sus usuarios. Esto implica considerar la reutilización adaptable y la conservación histórica. Debemos siempre preguntarnos sobre las consecuencias futuras de los materiales y métodos que elegimos hoy, buscando minimizar cualquier daño potencial al planeta.

Abordar un proyecto desde estas cuatro perspectivas no solo enriquece el proceso de diseño, sino que también asegura que el edificio resultante sea sostenible en todos los sentidos, beneficiando tanto a las personas como al planeta.

Piensa global, actua local.

Es esencial adoptar el principio de "pensar global y actuar local". Este enfoque nos desafía a considerar los efectos globales de cada decisión que tomamos a nivel local, especialmente en términos de diseño y construcción de edificaciones.

Cada edificio que diseñamos y construimos, si consume grandes cantidades de energía de manera individual, contribuye significativamente al impacto ambiental global, especialmente en términos de emisiones de CO2. Este hecho resalta la importancia de optimizar la eficiencia energética y elegir fuentes de energía renovable en nuestros proyectos para minimizar su huella de carbono.

Cambiar nuestra mentalidad hacia una más consciente del impacto global de nuestras acciones locales es crucial para revertir los daños ambientales existentes. Implementando estrategias sostenibles en la fase de diseño y construcción, podemos asegurar que nuestros edificios no solo sean eficientes y funcionales para los usuarios actuales, sino que también protejan y preserven el medio ambiente para las futuras generaciones. Adoptar este enfoque global-local en cada proyecto no solo es una responsabilidad ética hacia el planeta, sino que también establece un precedente para prácticas más responsables en toda la industria.

Tener sistemas de valoración

Estas herramientas son esenciales para medir objetivamente la sostenibilidad de un proyecto, proporcionando un marco claro y estructurado que guía a los equipos de diseño y construcción.

Estos criterios ayudan a los equipos a definir y alcanzar objetivos concretos en términos de eficiencia energética, uso de recursos, impacto ambiental y calidad de vida para los ocupantes.

Adoptar sistemas de valoración en proyectos de arquitectura y construcción no solo mejora el rendimiento energético y sostenible de los edificios, sino que también proporciona un marco para evaluar y mejorar continuamente las prácticas de diseño. Esto fomenta un enfoque más riguroso y dirigido hacia la sostenibilidad, crucial en la lucha contra el cambio climático y en la promoción de un desarrollo más respetuoso con el planeta.

Espero que este artículo te haya gustado.

Adaliz Sayago


También podría interesarte...

Leer más
Tipos de arquitectura sostenible
Leer más
Mentalidad Sostenible: Clave en la Construcción
¡ Inscríbete a mi Newsletter!