
¿Y si cada edificio fuera un banco de materiales? Hablemos de economía circular
Imagina que los edificios que diseñamos hoy pudieran ser desmontados mañana y transformados en nuevos espacios, sin generar residuos. Que cada viga, cada revestimiento, cada ventana pudiera mantener su valor y volver a entrar en el ciclo productivo.
Esa es la visión que plantea la economía circular en la construcción, una visión que estoy explorando y profundizando como parte de mi metodología Blueprint en la sección de materiales sostenibles y saludables.
Transición del modelo lineal al modelo circular en arquitectura y construcción
La arquitectura y la construcción han seguido históricamente un enfoque lineal, basado en la secuencia: extracción de recursos → construcción → demolición y desecho. Este modelo ha demostrado ser insostenible a largo plazo debido a su alto impacto ambiental y uso ineficiente de los recursos.
Impactos del modelo lineal en Europa:
El 50% de los recursos naturales del PIB europeo son consumidos por el sector de la construcción
El sector genera el 40% de los residuos sólidos
Es responsable del 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)
La economía circular propone un cambio de paradigma: pasar de un enfoque de “usar y desechar” a uno regenerativo y sostenible. En este modelo, los materiales se reutilizan, reciclan o revalorizan, manteniéndose en uso durante el mayor tiempo posible y evitando que se conviertan en residuos.
Principios clave del modelo circular:
Diseño para el desmontaje y la reutilización: los edificios se planifican considerando su futuro desensamblaje
Uso de materiales reciclados y reciclables
Extensión del ciclo de vida de los productos y edificios
Reducción del consumo energético y de emisiones en todo el ciclo de vida
Cierre de ciclos materiales: los residuos se convierten en insumos para nuevos procesos constructivos
Este enfoque circular es fundamental para cumplir con los objetivos climáticos y de sostenibilidad a nivel global. También impulsa nuevas oportunidades de innovación y negocio en diseño, materiales y técnicas constructivas. Un modelo regenerativo, donde los materiales no se convierten en basura sino en recursos para futuros proyectos.
Diseñar con circularidad: una nueva manera de pensar en arquitectura
Muchos de los retos que enfrentamos hoy en sostenibilidad no son solo ambientales. Son también, y sobre todo, problemas de diseño. La mayoría de los edificios actuales no están concebidos para desmontarse ni adaptarse con el tiempo. Tampoco sus materiales se eligen pensando en un segundo o tercer uso. Se diseñan como si fueran permanentes, y como si los recursos fueran infinitos.
La economía circular redefine nuestra práctica Este enfoque nos invita a repensar los edificios desde su origen, integrando principios que minimicen el impacto ambiental y maximicen la reutilización de recursos. Entre ellos destacan:
Diseñar sin generar residuos, siguiendo modelos como Cradle to Cradle, que promueven ciclos de materiales cerrados y continuos.
Distinguir entre ciclos biológicos y técnicos: Los materiales biológicos (como la madera natural) deben poder volver a la tierra sin generar daño. Los materiales técnicos (como metales o plásticos de alto rendimiento) deben diseñarse para ser recuperados, reciclados o reutilizados industrialmente.
Usar energía renovable en todo el ciclo de vida del edificio: desde la extracción de materias primas hasta su desmontaje o transformación.
Edificios que almacenan recursos, no residuos
Adoptar esta mirada significa ver los edificios como bancos de materiales: reservorios de recursos valiosos que pueden recuperarse cuando un edificio cambia, se transforma o se desmonta. Ya no hablamos de demolición, sino de minería urbana.
Lo que aprendí de Mauro Manca y otros referentes
La economía circular es un tema que me apasiona y del que sigo aprendiendo día a día. Creo firmemente que seguir haciendo las cosas como siempre ya no es sostenible, y por eso, en mi formación y práctica profesional, especialmente en el ámbito de los materiales sostenibles y saludables, insisto mucho en su importancia.
Todo lo que comparto en mis artículos nace de una búsqueda profunda, pero no de internet, sino de experiencias reales: formaciones, congresos, charlas con referentes. Y en este camino, siento que también es necesario dar crédito a quienes me inspiran y enseñan, porque creo que compartir conocimiento es clave si realmente queremos transformar este sector.
Este artículo, por ejemplo, está construido con notas que tomé en diferentes momentos formativos sobre sostenibilidad, de la entrevista que le realicé a Mauro Manca (a quien sigo de cerca en casi todos los eventos en los que participa), de la presentación de la certificación Cradle to Cradle en Barcelona en 2024 y del IV Foro de Construcción Circular: “Living in a Material World. Enabling Systemic Action”, organizado por el Grupo Construcía en noviembre de 2024. Ya estoy esperando con ganas la edición de 2025 para seguir afinando y fortaleciendo mi metodología.
Aquí te comparto algunos de los aprendizajes más relevantes que recogí sobre los retos actuales de la economía circular:
Diseño y mentalidad tradicional: La mayoría de los productos y edificios siguen diseñándose bajo una lógica lineal. Cambiar esa mentalidad implica reeducar a arquitectos, diseñadores e ingenieros para pensar desde el inicio en términos circulares.
Falta de normativas y estándares claros: Muchas veces, el marco legal no acompaña. Las regulaciones actuales están pensadas para un modelo lineal, lo que frena la innovación o incluso penaliza el uso de materiales reutilizados. Esto es más evidente en Latinoamérica, pero espero haya mejoras en este tema.
Complejidad logística y tecnológica: Cerrar los ciclos requiere nuevas tecnologías de reciclaje, trazabilidad, y cadenas logísticas que aún están en desarrollo y requieren inversión.
Costes iniciales y modelos de negocio Aunque la circularidad puede ser rentable a largo plazo, los costos iniciales son una barrera. Se necesitan modelos como el “producto como servicio” (por ejemplo, leasing de materiales) que aún no están ampliamente implementados.
Falta de información y trazabilidad Es fundamental conocer la composición y el historial de los materiales. Sin herramientas como pasaportes de materiales, la reutilización se complica.
Barreras culturales y sociales Aún persisten prejuicios sobre la calidad de los materiales reciclados. Cambiar estas percepciones requiere educación, comunicación y ejemplos tangibles.
Falta de coordinación entre actores La circularidad no es un esfuerzo individual. Requiere colaboración entre diseño, construcción, reciclaje y más. Esa sinergia es uno de los desafíos más grandes, pero también una enorme oportunidad.
Estos retos no son fáciles, pero creo firmemente que con voluntad, formación y colaboración real, podemos transformarlos en oportunidades para un futuro más regenerativo.
¿Y tú, cómo imaginas un edificio circular?
La economía circular no empieza cuando reciclamos. Empieza cuando diseñamos con visión de futuro, pensando en cómo cada decisión de hoy puede convertirse en oportunidad mañana.
Como arquitectos, diseñadores y profesionales del entorno construido, tenemos la responsabilidad (y también el privilegio) de imaginar y materializar espacios más sanos, resilientes y regenerativos.
Si quieres ver la entrevista que le hice a Mauro Manca para mi canal, donde exploramos todos estos temas en profundidad, aquí te la comparto con gusto:
Y si te interesa seguir debatiendo y aprendiendo sobre economía circular, diseño saludable y sostenibilidad aplicada a la arquitectura, te invito a dejar tus comentarios en mis artículos. Tu retroalimentación no solo me ayuda a crear contenidos más útiles, también me enriquece como profesional al aprender de otras miradas del sector. Y para terminar te lanzo una pregunta ¿Qué barrera crees que es la más urgente de superar para avanzar hacia una arquitectura circular?
Espero te haya gustado este artículo,
Adaliz Sayago
