
Tendencias 2026 en construcción y arquitectura
Hace unos días, mientras pasaba el aspirador en casa, me detuve a mirar la pantalla: partículas, ácaros, calidad del aire en tiempo real. El purificador me avisó que era hora de ventilar. El termostato había ajustado la calefacción solo cuando realmente la necesitábamos. Todo estaba conectado.
Y pensé: si esto ya ocurre en un piso pequeño… ¿cómo no va a transformarse por completo la forma en la que diseñamos, construimos y gestionamos edificios enteros?
El sector está cambiando. Rápido. A veces más rápido de lo que somos capaces de asimilar. Y tengo la sensación (cada vez más clara) de que 2026 va a marcar un antes y un después.
No por una moda. No por una tendencia en redes. Sino por una combinación poderosa de normativa, tecnología, salud y clima que nos va a obligar a hacer las cosas de otra manera.
Así que hoy quiero compartirte, desde mi visión profesional y personal, las tendencias que creo que marcarán el 2026 en nuestro sector. No como predicciones absolutas, sino como señales claras de hacia dónde nos estamos moviendo.
La digitalización ya no es opcional
En las últimas jornadas del sector se repite un concepto con fuerza: el Registro Digital del Edificio. Y aunque para muchos suene a un trámite más, en realidad es un cambio estructural enorme.
Hablamos de centralizar en un único sistema toda la vida del edificio: planos, documentación técnica, certificaciones, materiales, instalaciones, mantenimiento, consumos, reformas.
Todo.
Esto nos obliga a trabajar de otra forma. Mucho más ordenada, trazable y coordinada. Aquí el uso de BIM deja de ser una ventaja para convertirse en un requisito. Modelos multidisciplinares en tiempo real. Flujos de trabajo integrados. Datos que no se pierden.
Y cuando además se suma la necesidad de cuantificar el potencial de calentamiento global de cada proyecto, el cambio ya no es solo tecnológico: es de mentalidad.
Lo que no se mide, no se puede mejorar. Y lo que no se mejora, se repite.
Por eso, honestamente, creo que los despachos que todavía no estén trabajando con BIM tendrán que hacerlo si quieren seguir siendo competitivos.
Cuando el edificio empieza a “hablar”: los gemelos digitales
Los gemelos digitales son, para mí, una de las tecnologías más fascinantes de todo lo que viene. No por lo futurista, sino por lo práctico.
Una réplica virtual del edificio conectada a datos reales permite monitorizar su comportamiento en tiempo real, predecir fallos, reducir costes de mantenimiento, simular escenarios energéticos y de confort, y ajustar consumos de forma inteligente.
La combinación de IoT, analítica de datos y simulación nos da, por primera vez, una visión completa del edificio desde que lo diseñamos hasta que envejece.
Pasamos de intuir a saber. De suponer a comprobar. De prometer a demostrar.
Inteligencia artificial en arquitectura: ni magia ni amenaza
La inteligencia artificial ya está dentro del sector, nos guste o no. Ya la estamos viendo en la generación automática de alternativas de diseño, en el análisis predictivo de costes y plazos, en la optimización de soluciones constructivas y en la automatización de memorias e informes.
Bien utilizada, puede ser una herramienta brutal. Mal utilizada, solo acelera errores.
Mi mayor reflexión con la IA es esta: no debería quitarnos criterio, debería devolvérnoslo.
Si la tecnología nos libera de tareas repetitivas, deberíamos usar ese tiempo para pensar mejor, decidir mejor y proyectar con más intención. Y esto no es teoría: cada vez veo a más colegas subirse a este tren, incluso creando formaciones específicas alrededor de la IA como lo he visto con ComunicARQ
Robótica, automatización y edificios que se autorregulan
En casa ya convivo con todo esto sin darme cuenta: aspirador inteligente, purificador de aire, termostato conectado, sistemas que aprenden mis rutinas y optimizan el consumo energético.
Lo que hoy llamamos comodidad, mañana será gestión ambiental, eficiencia real y prevención de problemas de salud a escala de edificio.
En obra ya estamos viendo drones de inspección topográfica, control de avances automatizado, mejora de la seguridad y reducción de errores humanos.
La robótica no viene a sustituirnos. Viene a ayudarnos a equivocarnos menos.
Y aquí soy clara: si hacemos bien nuestro trabajo, no deberíamos sentirnos amenazados ni por la IA ni por la robótica. CAD ya obligó a reinventarse a toda una generación. Esto será exactamente igual.
Yo, personalmente, prefiero verlo como un reto para ser mejores profesionales.
Industrialización: una oportunidad… con preguntas pendientes
Este último año la construcción en madera ha vivido un impulso fuerte gracias a la industrialización y la modularidad. Y todo indica que esto seguirá creciendo.
Industrialización + sostenibilidad suena perfecto: más control, menos residuos, más rapidez, más calidad.
Pero aquí quiero ser honesta: todavía tengo muchas preguntas.
Porque industrializar sin revisar el modelo de fondo solo cambia el formato del problema, no su raíz. Y muchas veces acabamos apostando por materiales que ya de por sí están bajo una presión enorme dentro del sistema.
Me entusiasma ver nuevos materiales, nuevos sistemas, nuevas soluciones. Pero también creo que debemos mantener una mirada crítica, técnica y responsable sobre lo que estamos haciendo. Porque no todo lo que aparece como “innovador” es necesariamente saludable para nuestros clientes.
La salud ya no es solo un tema técnico: es social
Este año he visto más contenido que nunca sobre toxicidad en productos de limpieza, alimentos inflamatorios, calidad del aire en casa, materiales que afectan a la salud.
Y aunque venga desde redes sociales, este movimiento tiene algo muy potente:
la gente ya empieza a entender que el entorno importa.
Que los espacios influyen. Que el aire importa. Que lo que tocamos, respiramos y habitamos deja huella en nuestro organismo.
Tengo claro que en 2026 se va a hablar mucho más ( y mucho más alto) de la toxicidad en interiores. No solo del cambio climático a gran escala, sino del impacto directo en el cuerpo.
Y, personalmente, me alegra mucho formar parte de ese cambio de conversación.
La descarbonización de los materiales
Hasta hace poco, el carbono embebido de los materiales era casi un concepto abstracto en muchos proyectos. Hoy ya tiene fechas, objetivos y consecuencias reales.
2030 está a la vuelta de la esquina. Y las industrias más contaminantes van a tener que trazar rutas claras de descarbonización si quieren seguir siendo viables.
Varias cementeras ya han marcado hojas de ruta hacia 2050. Y es evidente que otras industrias tendrán que seguir ese mismo camino.
También es muy probable que en 2026 entren con más fuerza los biomateriales: bambú, paja, adobe, fibras vegetales, tierra, madera. Materiales que, por su propia naturaleza, ya parten con baja energía embebida y que, gracias a la industrialización, empezarán a verse cada vez más en obra real.
Una reflexión personal sobre lo que viene en España
En el caso de España, hay algo que percibo con bastante claridad, aunque todavía no sepamos bien de dónde saldrán ni cómo se articularán los recursos: la gran ola de rehabilitación va a tener que activarse sí o sí si realmente queremos acercarnos a los objetivos de neutralidad climática de 2050.
Es muy probable que lleguen nuevos impulsos parecidos a los fondos Next Generation que empujen por fin esa rehabilitación tan necesaria de nuestro parque edificado.
Y todo esto ocurrirá en un contexto nada cómodo: con el precio de los materiales al alza y con una falta de mano de obra cada vez más evidente.
Además, me imagino perfectamente el escenario de finales de 2026: miles de despachos investigando a contrarreloj qué es VeriFactu porque, si son sociedades, tendrán que emitir facturas digitales obligatoriamente a partir del 1 de enero de 2027 (o eso dijeron el 3 de diciembre que lo cambiaron de fecha). Y, al mismo tiempo, otros tantos descubriendo qué es un análisis de ciclo de vida y cómo se hace, porque todo apunta a que pronto dejará de ser algo opcional.
Sé que hablar de Hacienda no suele ser el tema más popular en mis artículos… pero después de comentarlo con varios profesionales en el último congreso que ni siquiera sabían que esto venía, sentí que era casi una pequeña “labor social” dejarlo por aquí para evitar sustos de cara a 2027.
Y continuando con nuestro tema de las tendencias. No lo digo desde la certeza absoluta, sino desde la observación, la intuición y muchas conversaciones con compañeros del sector. Pero esta es, honestamente, mi apuesta para 2026.
Y ahora te lanzo la pregunta a ti: ¿tú cómo lo ves?
Si todo esto que has leído te resuena, en enero abriré una nueva edición de mi formación Blueprint del diseño sostenible y saludable, donde profundizo de forma práctica en todos estos cambios: análisis de ciclo de vida, descarbonización, salud en espacios interiores, materiales, tecnología y toma de decisiones en proyecto real.
No desde la teoría suelta, sino desde la práctica, con criterio técnico y pensando en lo que de verdad estamos viviendo ya en el sector.
En las próximas semanas iré compartiendo más información… pero quería que supieras que esto que hoy parece “tendencia”, muy pronto será simplemente parte del trabajo diario.
Y me encantaría que, si decides recorrer ese camino, lo hagamos juntos.
Un abrazo,
Adaliz Sayago
